Etapas de desarrollo

El ambiente interior tiene muchos  roles, entre ellos  el  de  estimular en el niño o niña la autonomía, proporcionar protección, promover posibilidades de  acción y elección y el de favorecer la concentración  de los niños y niñas. Nuestras aulas son sin duda el  mundo adecuado a cada etapa de desarrollo del niño o niña. 

Los  salones son amplios, luminosos y decorados donde todo debe encontrarse en un orden absoluto, ya que desde muy pequeños se les  debe  mostrar que  cada  cosa  del ambiente físico debe ocupar un lugar determinado, puesto que ese orden externo  llega a formar el orden interno en cada niño y niña. El ambiente  preparado  es un ambiente organizado cuidadosamente para el niño, para  ayudarle a aprender y a crecer. 

Es  un  lugar  científicamente creado para responder a las  necesidades  físicas, intelectuales, sociales y espirituales del niño o niña, donde puede vivir y trabajar con libertad. 

Lo más importante en el ambiente Montessori  es que esté construido de acuerdo con las características de los niños, niñas según su etapa: comunidad infantil (1-3), casa de niños (3-6) , taller (6-12) y secundaria (12-16).  

Etapa Infantil (1-3) (3-6)

La propuesta de infantil de La Trébola se materializa  en  dos  ambientes  cuidadosamente  preparados,  Comunidad  Infantil  y  Casa  de  Niños.  

Cualquier  proceso  que  tiene  que  ver  con  el  aprendizaje  es  lento  igual  que  el  crecimiento  de  un  árbol,  y  no  manifiesta  sus  frutos  hasta  pasado  un  tiempo.  La  estructura  típica  de  la  pedagogía  Montessori  son  aulas con niños de tres edades distintas mezcladas.  Permanecer en el mismo grupo un periodo de  tres  años,  asegura  que  un  niño  o  niña  conquiste  todos  los beneficios de una vivencia Montessori y en consecuencia de un sano desarrollo en el niño.  

Esta es una etapa que se caracteriza primordialmente por el vínculo que establece guía, niño o niña y familia. En la que se despiertan, emergen y remueven muchos sentimientos. Los niños y las niñas llegan para mostrarnos y aprender de ellos y ellas, pues son un reflejo que nos pone de manifiesto la necesidad de hacer un trabajo personal. Ellos y ellas no entienden de incoherencias, por lo que es muy difícil transmitirles algo que no tenemos conquistado en nosotros mismos. En este momento tan delicado, complejo y cargado de experiencias, emanan millones de sentimientos que no debemos de dejar a un lado, sino cuidar y sostener para poder realizar un acompañamiento respetuoso.  Esto permite poder tomar consciencia frente a lo que sucede; acoger, transitar y accionar medidas adecuadas a cada situación. El niño o niña que tiene la libertad y oportunidad de manipular y usar sus manos con propósito inteligente y materiales reales, estará inmerso en secuencias lógicas de acción, que le llevarán a desarrollar adecuadamente su esencia y personalidad. La alegría, ser apreciado y amados por otros, sentirse útil y capaz de hacer, son factores necesarios para el alma humana, y por tanto pilares en los que basaremos nuestro acompañamiento familiar y escolar.

La etapa de Casa de Niños comprende desde los 3 a los 6 años de edad, el primer año es un periodo de adaptación, creación de vínculos y exploración, durante el cual pasan mucho tiempo con la guía en el proceso de cubrir sus necesidades. En este año  aprenden cómo funcionan aspectos como el orden, la autodisciplina, la concentración, la autonomía…  

 

Durante el segundo año el niño tiende a explorar su ambiente de manera más profunda  e independiente,  interesándose por llegar más allá con nuevos quehaceres y retos, tiene más confianza en sí mismo y es capaz de trabajar durante periodos más largos de tiempo.  

 

Durante el tercer  año se integran y sintetizan las experiencias vividas.  Cada  aprendizaje  adquiere solidez y aumenta la comprensión de lo que la criatura ha estado  empapándose los  dos años anteriores.  Se convierte ahora en un ejemplo que los demás niños y niñas quieren seguir.  

Etapa de Primaria (6-9) (9-12)

En nuestro proyecto educativo conviven niños de 6 a 12 años en el mismo espacio propiciando así un ajuste real de lo que es un grupo social en el que las edades e intereses son tan variadas como la vida misma. La misión cósmica en este caso girará en torno a conseguir la independencia moral e intelectual.

 Esta nueva etapa es más tranquila que la anterior ya que los niños han superado los  grandes hitos de la infancia como caminar y controlar  sus  movimientos, pensar y hablar

Ahora se observan cambios físicos y emocionales, pero son sobre todo los cambios sociales los que impulsan a los niños de Taller a dar un gran paso.  

Cuando  han  satisfecho  su  necesidad  de  pertenencia  en  la  etapa  anterior,  empiezan  a  trabajar  en  busca  del  bien  de  la  comunidad.  Les  encanta  trabajar  juntos,  experimentando roles en el grupo para conseguir un objetivo común. En el plano intelectual los niños de taller están preparados para entender conceptos y procesos más  abstractos. Ahora son capaces de imaginar cómo serán cosas que nunca han visto, esto incrementa su interés por investigar cada nuevo concepto que observan. No se  preguntan qué son las cosas, como antes, sino por qué suceden.  

En lo moral buscan discernir lo bueno de lo malo y les despierta una enorme curiosidad las injusticias, demandando combatirlas afanosamente. Es el momento en el que  empiezan a practicar con las normas.  

En este periodo entra plenamente en juego lo que María Montessori llamaba la Educación Cósmica. El concepto con el que habla de la interdependencia de todos los  seres a través del tiempo,   para contribuir al propósito general de la evolución. Como veíamos es una idea profundamente ligada a valores como el agradecimiento, el  respeto y la pertenencia. Esto sirve como marco para presentar a los niños procesos tanto culturales (la evolución de la humanidad y las civilizaciones) como biológicos (el  desarrollo de las distintas especies a lo largo de la historia de la vida).  

 

Secundaria Erkinder (12-16)

La adolescencia supone el tercer plano de desarrollo de un ser humano, el recién nacido social. Esta es una etapa de fragilidad y cambio que María Montessori equiparaba a los primeros seis años de vida.

Podríamos considerar a los y las adolescentes como recién nacidos sociales. Ya han pasado los primeros seis años de su vida construyendo su “yo individual” y el segundo sexenio completo comprendiendo el mundo y ensayando sus relaciones sociales. Llegado a este punto están listos para comenzar su salida al mundo, su progresiva separación de la familia de origen y con ellos su contribución a la sociedad. 

Es por ello que, el ambiente preparado para esta etapa es la granja. La granja se propone como el lugar idóneo para alcanzar los aprendizajes necesarios en la adolescencia a través de los elementos y experiencias prácticas y reales de la vida en sociedad.  Viviendo y gestionando una granja, se trabajan las destrezas y conocimientos necesarios para que estos embriones sociales, los adolescentes, encuentren su esencia, su lugar y descubran de qué manera van a aportar su valía al mundo.