Etapas de desarrollo
Nuestras instalaciones
El ambiente interior tiene muchos roles, entre ellos el de estimular en el niño o niña la autonomía, proporcionar protección, promover posibilidades de acción y elección y el de favorecer la concentración de los niños y niñas. Nuestras aulas son sin duda el mundo adecuado a cada etapa de desarrollo del niño o niña.
Los salones son amplios, luminosos y decorados donde todo debe encontrarse en un orden absoluto, ya que desde muy pequeños se les debe mostrar que cada cosa del ambiente físico debe ocupar un lugar determinado, puesto que ese orden externo llega a formar el orden interno en cada niño y niña. El ambiente preparado es un ambiente organizado cuidadosamente para el niño, para ayudarle a aprender y a crecer. Es un lugar científicamente creado para responder
a las necesidades físicas, intelectuales, sociales y espirituales del niño o niña, donde puede vivir y trabajar con libertad. Lo más importante en el ambiente Montessori es que esté construido de acuerdo con las características de los niños, niñas según su etapa: comunidad infantil, casa de niños , taller y secundaria.
Comunidad Infantil (0-3 años)
La propuesta de infantil de La Trébola se materializa en dos ambientes cuidadosamente preparados, Comunidad Infantil y Casa de Niños.
Cualquier proceso que tiene que ver con el aprendizaje es lento igual que el crecimiento de un árbol, y no manifiesta sus frutos hasta pasado un tiempo. La estructura típica de la pedagogía Montessori son aulas con niños de tres edades distintas mezcladas. Permanecer en el mismo grupo un periodo de tres años, asegura que un niño o niña conquiste todos los beneficios de una vivencia Montessori.
Esta es una etapa en la que se despiertan, emergen y remueven muchos sentimientos. Los niños y las niñas llegan para mostrarnos y aprender de ellos y ellas, pues son un reflejo que nos pone de manifiesto la necesidad de hacer un trabajo personal. Ellos y ellas no entienden de incoherencias, por lo que es muy difícil transmitirles algo que no tenemos conquistado en nosotros mismos.
En este momento tan delicado, complejo y cargado de experiencias, emanan millones de sentimientos que no debemos de dejar a un lado, sino cuidar y sostener para poder realizar un acompañamiento respetuoso. Esto permite poder tomar consciencia frente a lo que sucede; acoger, transitarlo y accionar medidas adecuadas a cada situación.
El niño o niña que tiene la libertad y oportunidad de manipular y usar sus manos con propósito inteligente y materiales reales, estará inmerso en secuencias lógicas de acción, que le llevarán a desarrollar adecuadamente su esencia y personalidad. La alegría, ser apreciado y amados por otros, sentirse útil y capaz de hacer, son factores necesarios para el alma humana, y por tanto pilares en los que basaremos nuestro acompañamiento familiar y escolar.
Casa de niños (3-6 años)
La etapa de Casa de Niños comprende desde los 3 a los 6 años de edad, el primer año es un periodo de adaptación, creación de vínculos y exploración, durante el cual pasan mucho tiempo con la guía en el proceso de cubrir sus necesidades. En este año aprenden cómo funcionan aspectos como el orden, la autodisciplina, la concentración, la autonomía…
Durante el segundo año el niño tiende a explorar su ambiente de manera más profunda e independiente, interesándose por llegar más allá con nuevos quehaceres y retos, tiene más confianza en sí mismo y es capaz de trabajar durante periodos más largos de tiempo.
Durante el tercer año se integran y sintetizan las experiencias vividas. Cada aprendizaje adquiere solidez y aumenta la comprensión de lo que la criatura ha estado empapándose los dos años anteriores. Se convierte ahora en un ejemplo que los demás niños y niñas quieren seguir.
Taller (6-12 años)
Conviven niños de 6 a 12 años en el mismo espacio, su interés girará en conseguir la independencia moral e intelectual. Esta nueva etapa es más tranquila que la anterior, ya que los niños han superado los grandes hitos de la infancia (caminar, controlar sus movimientos, dominar el habla…) y ahora se observan cambios físicos y emocionales, pero son sobre todo los cambios sociales los que impulsan a los niños de Taller a dar un gran paso.
Cuando han satisfecho su necesidad de pertenencia en la etapa anterior, empiezan a trabajar en busca del bien de la comunidad. Les encanta trabajar juntos, experimentando roles en el grupo para conseguir un objetivo común. En el plano intelectual los niños de taller están preparados para entender conceptos y procesos más abstractos. Ahora son capaces de imaginar cómo serán cosas que nunca han visto, esto incrementa su interés por investigar cada nuevo concepto que observan. No se preguntan qué son las cosas, como antes, sino por qué suceden.
En lo moral buscan discernir lo bueno de lo malo y les despierta una enorme curiosidad las injusticias, demandando combatirlas afanosamente. Es el momento en el que empiezan a practicar con las normas.
En este periodo entra plenamente en juego lo que María Montessori llamaba la Educación Cósmica. El concepto con el que habla de la interdependencia de todos los seres a través del tiempo, para contribuir al propósito general de la evolución. Como veíamos es una idea profundamente ligada a valores como el agradecimiento, el respeto y la pertenencia. Y sirve como marco para presentar a los niños procesos tanto culturales (la evolución de la humanidad y las civilizaciones) como biológicos (el desarrollo de las distintas especies a lo largo de la historia de la vida).
Esta mirada cósmica impregna por completo el ambiente de taller y toma una presencia más patente en las llamadas Grandes Lecciones para poder tener un marco general que le de una comprensión global de lo que es el mundo y donde poder encajar todos los intereses que en cada niño y niña surgen. En la educación Montessori se ofrecen estas narraciones sobre como surgen y se desarrollan el universo, la vida y el ser humano a lo largo del tiempo.
Con estas características al alumnado de taller se le queda la sala pequeña, y necesita abarcar con su comprensión y su experiencia el mundo entero y también el universo, como decía María Montessori. Se amplifican los salones y se diversifican los espacios, y las salidas y excursiones cobran vital importancia.
Respecto a las áreas de trabajo, los niños de taller tienen integradas las actividades de la vida práctica, y la sala no dispone de un área específica como ocurría en casa de niños. Sin embargo encuentran oportunidades para trabajarla en la cotidianidad, abarcando cada vez más campos (amasar el pan, preparar el desayuno, limpiar su ambiente…).
Sigue repartiéndose por el aula más material manipulativo y concreto para todas las áreas (zoología, botánica, geografía, historia, geometría, matemáticas, lenguaje…) pero la tendencia a la repetición de los niños de taller ya no consiste en utilizar una y otra vez el mismo material, pues consiguen dominarlos rápidamente, su repetir se trata de considerar un mismo tema cada vez desde perspectivas distintas. Los materiales se convierten ahora en llaves que pueden abrirle las puertas de su propio interés e inducirlos a multitud de investigaciones. Los materiales son ahora una pequeña parte del currículo únicamente limitado por la imaginación de cada niño.
Comunidad de Adolescentes
Secundaria Montessori
Planes de Estudio y Trabajo
Bachillerato
Prepararse para la vida, elegir con sentido
El Bachillerato es una etapa de transición clave: un momento en el que cada joven comienza a definir quién es, qué le mueve y qué lugar quiere ocupar en el mundo.
En Montessori entendemos estos años como la culminación del desarrollo iniciado en etapas anteriores. La adolescencia no es solo una preparación académica, sino una etapa de construcción de identidad, propósito y compromiso social.
Nuestro Bachillerato acompaña a cada estudiante en este proceso, integrando el rigor académico necesario con una educación profundamente humana.
Aprendizaje con sentido
El conocimiento cobra valor cuando se conecta con la realidad. Por eso, el aprendizaje se construye a través de proyectos, investigación y experiencias que integran distintas áreas del saber.
Las materias dejan de ser compartimentos estancos para convertirse en herramientas que ayudan a comprender el mundo: ciencia, cultura, economía o historia se relacionan de forma interdisciplinar y significativa.
Así, el alumnado desarrolla pensamiento crítico, autonomía y capacidad para tomar decisiones fundamentadas.
Autonomía y responsabilidad real
En esta etapa, el joven necesita experimentar su independencia de forma auténtica. El entorno Montessori favorece que cada estudiante gestione su tiempo, sus objetivos y su proceso de aprendizaje.
A través de experiencias reales —proyectos, iniciativas propias o colaboraciones con la comunidad— los estudiantes comprenden el valor de su trabajo y su impacto en los demás. Este contacto con la realidad es clave para el desarrollo personal y social.Las materias dejan de ser compartimentos estancos para convertirse en herramientas que ayudan a comprender el mundo: ciencia, cultura, economía o historia se relacionan de forma interdisciplinar y significativa.
Así, el alumnado desarrolla pensamiento crítico, autonomía y capacidad para tomar decisiones fundamentadas.
Comunidad, acompañamiento y crecimiento personal
El Bachillerato es también un espacio de acompañamiento emocional y social. El adolescente necesita pertenecer, ser escuchado y construir relaciones significativas.
El trabajo en comunidad, la colaboración y el respeto mutuo forman la base del día a día. Educadores y estudiantes crean juntos un entorno donde cada persona puede desarrollarse con confianza, resiliencia y sentido de responsabilidad.
Preparación académica y vocacional
Nuestro programa cumple con los requisitos académicos oficiales, preparando al alumnado para el acceso a estudios superiores.
Pero, más allá de los resultados, acompañamos a cada joven en la exploración de su vocación:
qué le interesa, qué se le da bien y cómo quiere contribuir al mundo.
Porque elegir un camino no es solo decidir qué estudiar, sino entender quién eres y hacia dónde quieres ir.
Hacia la vida adulta
El Bachillerato Montessori no es el final de una etapa educativa, sino el inicio de una vida consciente y autónoma.
Queremos que nuestros alumnos y alumnas salgan con conocimientos, sí, pero sobre todo con criterio, confianza y una profunda conexión con su propósito.
